Can Olivera | Funcionamiento de una residencia canina
El funcionamiento básico de una residencia canina se centra en la educación de las mascotas y en el seguimiento de unas rutinas que hará que los animales sepan adaptarse con mayor facilidad.
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La residencia canina

Can Olivera ofrece diferentes servicios de residencia para perros. Se encuentra en el término municipal de Botarell, en un paraje ideal para que su mascota disfrute de unas relajadas y activas vacaciones en plena naturaleza.

Nuestro personal vive en las mismas instalaciones, por lo que están al cuidado de su perro las 24 horas del día.

Para conseguir la mínima alteración posible debido al cambio de hábitat y la separación temporal de la familia del perro creamos una asociación agradable al nuevo entorno rodeándolo de sus pertenencias: cama, objetos o prendas de casa y manteniendo su comida en las tomas habituales.  A partir de entonces vivirá sus mejores experiencias con nosotros durante el tiempo de juego, salidas y paseos.

En Can Olivera queremos ofrecerle lo mejor porque sus perros son nuestros perros y nuestra pasión se refleja en el cariño y cuidado que desprendemos.

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Nuestra prioridad

  • Atención personalizada a todos los huéspedes
  • Limpieza y desinfección diaria de su casita
  • Dos tomas de comida al día o las que se precisen
  • Dos salidas diarias al parque de 20 minutos cada una
  • Dos paseos alrededor de la finca de 20 minutos cada uno
  • Juegos, carreras, piscina,…

Nuestro día a día

Nuestra rutina diaria se inicia con la salida del primer perro que jugará con el equipo en la zona delimitada. Después de unos veinte minutos, tiempo suficiente de recreo, ambos pasearán por la finca y sus alrededores con correa durante veinte minutos más. Con ello se pretende que el animal pueda disfrutar de nuevos estímulos.

Una vez acabado el recreo y el paseo, el huésped volverá a su plaza donde encontrará comida y agua recién puesta.

La misma rutina se repite diariamente y puede ir acompañada de algún premio comestible si se cree oportuno.

El objetivo de esta rutina es que el animal se ejercite a la par que no se sienta nervioso. Ello también favorece a que los perros no sientan la necesidad de llamar la atención, especialmente durante las horas más calurosas del día y por la noche.

También es necesario tener en cuenta el carácter de cada uno de los perros, por ello no juntamos a los perros para disminuir el riesgo de accidentes, al no ser que sean de la misma familia o que los propietarios lo pidan de forma explícita.

Cada día se lleva a cabo la revisión de los comederos y bebederos, que siempre son de acero inoxidable, con el objetivo de saber qué cantidad han comido y bebido, y si será pues necesario hacer alguna modificación en las tomas.

Sabemos que es muy importante mantener al máximo la cotidianidad de cada uno de los perros, por ello respetamos el tipo de comida de las tomas habituales y solicitamos cama o manta junto a un par o tres de juguetes seguros (que no puedan tragarse, romperse o deshincharse).